Ya faltan sólo 50 días para que finalice el año que pusimos de plazo para terminar la apuesta. El tiempo corre a una velocidad de espanto. Bueno sólo disfrutad del pps y pasadlo, nunca es tarde.
miércoles, 25 de abril de 2012
lunes, 23 de abril de 2012
LA LEYENDA DE “SANT JORDI”
Cuenta la leyenda que más allá de las
montañas había un reino muy prospero y feliz, donde la gente vivía en paz y
armonía.
Un aciago día apareció un dragón que se
acomodó en una cueva de las montañas. El despiadado dragón les lanzó a las
gentes del lugar una amenaza, debían entregarle cada semana una joven o haría
arder todo el reino con su aliento de fuego.
El reino acobardado, sorteaba cada semana qué
joven iba a ser entregada al dragón para ser devorada. Con el tiempo, el pueblo
empezó a sospechar que en el sorteo era un fraude, pues ninguna de las hijas
del Rey salía nunca elegida.
Con el malestar del pueblo creciendo cada día
más y quedando cada vez menos jóvenes para sacrificar, se realizó un nuevo
sorteo.
La hija mayor del Rey entristecida por la
situación por la que pasaba su pueblo, cambió todos los nombres del sorteo por
el suyo. Así la siguiente víctima del dragón sería ella.
Llegó el aciago día en que debía
partir hacia la morada del dragón para ofrecerse como sacrificio. Entre
lágrimas y lamentos la princesa se alejó de su amada familia y se encaminó
hacia las montañas.
Aquel mismo día llegó al reino un caballero
llamado “Sant Jordi”, extrañado por la ausencia de doncellas y la tristeza de
aquellas tierras, preguntó a qué se debía. En cuanto se enteró de lo que estaba
ocurriendo se dirigió raudo y veloz a terminar con esa situación.
El dragón estaba a punto de comerse la joven
y jugosa princesa cuando fue interrumpido por la llegada del caballero. Fiera y
hombre lucharon encarnizadamente por ser el vencedor del combate a muerte, pero
al final el bien venció al mal y el caballero se levantó victorioso.
El caballero se enamoró de la hermosa
princesa y la princesa se enamoró del valiente caballero.
Allí donde se derramó la sangre del dragón
surgió un rosal de rosas rojas como la sangre, símbolo del amor eterno que se
profesarían los jóvenes amantes.
De ahí surge la tradición de que en “Sant
Jordi” los hombres regalen una rosa a su amor y las mujeres regalen un libro a
su pareja.
Feliz Día de “Sant Jordi”.
jueves, 19 de abril de 2012
MOMENTOS HISTÓRICOS: “LA DISCULPA DEL REY”
En la historia de la humanidad ha
habido grandes momentos que han marcado un antes y un después en la vida del
hombre. La llegada del hombre a la Luna, la televisión, el descubrimiento de la
penicilina. Yo personalmente no he vivido ninguno, yo soy más de la generación
que ha vivido la creación del club de fans de los Teletubbies y la primera
disculpa pública del Rey.
Últimamente la familia real no deja de dar un
traspié tras otro. Primero el yerno, después el nieto y ahora el rey, que no
quería ser menos.
Al hacerse público que el Rey dio un tropezón
en una cacería y se rompiera la cadera por tres sitios (que si hay que hacer
algo, hay que hacerlo realmente bien). Se ha abierto la veda y se ha desatado
una agitación febril en todos los ámbitos.
Hemos oído en los últimos días como algunos
políticos se subían al carro del subidón mediático y solicitaban desde un
referéndum hasta una disculpa. Y algunos periodistas, extrañamente de los más
cercanos a la corona, exigir la abdicación con fervorosa contundencia.
También ha habido los que loaban al monarca
por su estoicismo al viajar de regreso a España, sin quejarse ni un ápice del
dolor que sentía en la maltrecha cadera. A mí me da por pensar cuando oigo
cosas semejantes, si sería la misma clase de estoicismo que demostraban los
elefantes cuando él los cazaba. Y después me pregunto si alguien puede creerse
que dejarían viajar a todo un monarca sufriendo dolor, cuando hay una nutrida
gama de fármacos que sirven para paliar
semejante situación. Yo me inclino más a imaginar que lo doparon y que por eso
no le oyeron quejarse en todo el viaje.
Hace unas semanas oíamos al Rey, en una
conferencia, asegurar que la precaria situación laboral que atravesaba nuestro
país le quitaba el sueño. Y no ha hecho más que demostrar que eso es cierto,
está claro que la preocupación no le dejaba dormir y por ese motivo estaba
deambulando por su hotelito de Botsuana a las cinco de la madrugada, cuando se
tropezó con el impertinente escalón culpable de todo este sarao.
Llegamos al último acto de esta opereta, “La
Disculpa Del Rey”. Que a tenido que tragarse un orgullo del tamaño de un
rinoceronte para lanzarnos un escuálido “Lo siento mucho, me he equivocado
y no volverá a ocurrir ”.
Que francamente entre la puerta cutre a sus
espaldas y que parecía un niño de cinco años disculpándose delante de la
profesora por haber hablado en clase, su tembloroso, escuálido y vergonzoso “lo
siento” me parece insuficiente.
En navidad nos torturan con esos ampulosos
discursos durante media hora (que no, que son diez minutos pero parecen media
hora), nos atontan con su cadencia engolada y su porte rígido. Me parece que a
la hora de disculparse debería hacerlo concediéndole a la situación el mismo
esmero.
Cuando uno se disculpa tiene que expresar con
claridad el motivo por el que está pidiendo perdón. Hacerlo de forma tan
abierta da pie a que cada uno interprete a su gusto el motivo de la disculpa.
Siguiendo la línea de mi pensamiento
divagante me encuentro preguntándome de qué se estaba disculpando el Rey.
“Siento”
No
haber regresado inmediatamente cuando me informaron que
mi nieto se había herido en un pie.
“Siento"
Despilfarrar,
cuando la situación de mi pueblo es cada día más
precaria.
“Siento”
Haberme
roto la cadera.
“Siento”
Que
mi afición favorita requiera que seres vivos mueran.
“Siento”
Que
me hayan pillado.
Imagen:
viernes, 13 de abril de 2012
SHERLOCK HOLMES
"No existe una combinación de sucesos que la inteligencia de un hombre no sea capaz de explicar."
Sir Arthur Conan Doyle
viernes, 6 de abril de 2012
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